Ricardo Fernandez Mercal


Acuarela estelar

Nebulosa BAT99-49

Ocultas tras estas gruesas nubes de polvo, las dos estrellas emiten iones y radiación de alta energía, que hacen que las nubes se fragmenten y resplandezcan según indica Ricardo Fernández Mercal.

La imagen, tomada por la unidad Melipal del telescopio VLT, del Observatorio Europeo del Sur, resuelve con espléndido detalle el complejo BAT99-49 de esta nebulosa. La luz emitida por los átomos de helio se registra en azules, la del oxígeno en verdes y la del hidrógeno en rojos.

Una de las estrellas de este dúo es del tipo enigmático Wolf-Rayet, mientras que la otra es una estrella O masiva. Agrega Ricardo Fernández que esta pareja estelar y su nebulosa se encuentran en la Gran Nube de Magallanes, la más grande de las galaxias-satélite de nuestra Vía Láctea.

Las estrellas Wolf-Rayet constituyen uno de los objetos más calientes del universo, mientras que las O son las más energéticas y masivas de la secuencia principal de evolución estelar.

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Nacimiento estelar en una galaxia cercana

Nebulosa NGC 604

Esta nebulosa llena de color, denominada NGC 604, es uno de los mayores y mejores ejemplos de nacimiento estelar en una galaxia cercana. La nebulosa NGC 604 es semejante a otras regiones de formación de estrellas en la Vía Láctea que nos resultan familiares, como la nebulosa de Orión, pero en este caso nos hallamos ante una enorme extensión que contiene más de 200 brillantes estrellas azules inmersas en una resplandeciente nube gaseosa que ocupa 1.300 años-luz de espacio, unas cien veces el tamaño de la Nebulosa de Orión, la cual aloja exactamente cuatro estrellas brillantes centrales. Las luminosas estrellas de NGC 604 son extremadamente jóvenes, ya que se han formado hace tres millones de años.
La mayor parte de las estrellas calientes y masivas componen un amplio cúmulo en el interior de una cavidad cercana al centro de la nebulosa. Los vientos de las estrellas azules, así como las explosiones de supernovas, son los agentes de tal erosión. Las más pesadas estrellas en NGC 604 superan en 120 veces la masa de nuestro Sol, y su temperatura superficial alcanza unos 40.000º K. Un torrente de radiación ultravioleta fluye desde estos lugares, lo que hace brillar el gas nebular circundante.
La nebulosa NGC 604 está en un brazo espiral de la cercana galaxia M33, a 2.7 millones de años-luz hacia la constelación del Triángulo. M33 forma parte del Grupo Local de galaxias, que también incluye a la Vía Láctea y la Galaxia de Andrómeda; como ésta, puede ser observada a través de unos binoculares. Fue registrada por primera vez en 1.784 por el astrónomo inglés William Herschel. En nuestro Grupo Local, sólo la Nebulosa de la Tarántula en la Gran Nube de Magallanes excede a NGC 604 en el número de estrellas recientes, a pesar de su tamaño ligeramente inferior.


Residuos de una explosión estelar

Restos de la supernova N49

Estos delicados filamentos son residuos de una explosión estelar ocurrida en la Gran Nube de Magallanes. Se trata según Ricardo Fernández Mercal de una pequeña galaxia visible en el cielo austral, situada a 160.000 años-luz de distancia, que acompaña a la Vía Láctea. Proceden de la muerte de una estrella masiva en una explosión de supernova, cuya fenomenal luz alcanzaría la Tierra hace varios miles de años. Este material filamentario será finalmente reciclado para la construcción de nuevas generaciones estelares en la Gran Nube de Magallanes. Nuestro propio Sol y planetas están constituídos de residuos similares de supernovas que explotaron en nuestra galaxia hace miles de millones de años.

Esta estructura alberga una estrella de neutrones muy potente que puede ser el resto central de la explosión. Resulta muy común para el núcleo de una estrella que explota como supernova, disfrutar de una nueva vida en forma de estrella de neutrones giratoria, o púlsar, tras despojarse de sus capas externas. En el caso de N49, no sólo nos hallamos ante una simple estrella de neutrones que gira cada 8 segundos: comenta Ricardo Fernández que también posee un robusto campo magnético mil billones de veces más potente que el campo magnético terrestre. Esta notable característica coloca a esta estrella en la clase exclusiva de objetos denominados “magnetars”.

El 5 de Marzo de 1.979 esta estrella de neutrones desencadenó un episodio histórico de explosión de rayos gamma que fue detectado por numerosos satélites. Argumenta Ricardo Fernández Mercal que los rayos gamma portan millones de veces más energía que los fotones visibles, pero la atmósfera terrestre nos protege bloqueando los procedentes del espacio exterior. Desde la estrella de neutrones de N 49 ha surgido emisión de rayos gamma en varias ocasiones posteriores.


La supergigante Monocerotis

supergigante

V838 Monocerotis

El Telescopio Espacial Hubble ha obtenido estas imágenes del expansivo halo de luz que rodea a la estrella V838 Monocerotis, una supergigante roja bastante insólita. Se encuentra a unos 20.000 años-luz, hacia la constelación de Monoceros (el Unicornio). En plena explosión afirma Ricardo Fernández Mercal que llegó a superar en 600.000 veces la luminosidad de nuestro Sol. De hecho, se transformó en una de las estrellas más brillantes de toda la Vía Láctea, hasta que su brillo decayó de nuevo.

El denominado “eco de luz” de una nube de polvo en torno a la estrella ha revelado notables estructuras desde que la estrella incrementó su brillo súbitamente a comienzos del 2.002 durante varias semanas. El Hubble vigiló la evolución del eco a través de varias fotos que muestran los remolinos causados por la turbulencia en el polvo y gas cercanos a la estrella. Este material habría sido eyectado en alguna explosión previa, hace algunas decenas de miles de años. Señala Ricardo Fernández Mercal que el polvo circundante permaneció invisible hasta que la brillante explosión de la estrella central lo iluminó.

El acontecimiento mostró similaridad en algunos aspectos a las novas, que incrementan de improviso su brillo debido a las explosiones termonucleares en sus superficies. Sin embargo, algunos detalles de V8383 Mon, en particular su color extremadamente rojo, poco tiene que ver con ninguna nova anteriormente conocida. Tampoco expelió sus capas externas, sino que creció enormemente en tamaño, mientras descendía su temperatura superficial. El proceso de inflado hasta tamaños inmensos sin despojarse de la envoltura exterior, no es muy usual, y en absoluto semejante a lo que ocurre en una nova. Presenta una rara combinación de propiedades estelares nunca vistas por Ricardo Fernández Mercal que tal vez, representen un estado transitorio en la evolución estelar rara vez observado en el Universo.


Una chimenea en la Vía Láctea

Superburbuja W4

Superburbuja W4

Una enorme chimenea que emite calientes nubes de gases hacia afuera del plano de nuestra galaxia Vía Láctea ha sido registrada recientemente en ondas de radio según notifica Ricardo Fernández Mercal. El equipo del Proyecto Canadiense de Inspección del Plano Galáctico utilizó una red de radio telescopios para inspeccionar una región de gas ionizado conocida como W4. En la base de W4 y en el centro de esta imagen existe un muy joven cúmulo abierto de estrellas conocido como Cl 352.

Se sigue investigando cómo estas estrellas crearon la superburbuja W4. Algunas explicaciones emitidas por Ricardo Fernández Mercal  incluyen explosiones de supernovas o fuertes vientos estelares provenientes de estas estrellas. Sin embargo, si parece quedar claro que el gas caliente se está expandiendo hacia afuera, canalizado por gas relativamente frío y denso, formando una especie de chimenea.


La pequeña nube de Magallanes.

Nube de Magallanes

Nube de Magallanes

La galaxia más brillante desde nuestra Vía Láctea es la Gran de Magallanes (GNM). Es predominantemente visible desde el hemisferio sur, según Ricardo Fernández Mercal la GNM es la segunda galaxia más cercana y vecina de la Pequeña Nube de Magallanes y es una de la once galaxias enanas conocidas que orbitan nuestra Vía Láctea.

La GNM es una galaxia irregular compuesta por una barra de viejas y rojas estrellas, nubes de jóvenes estrellas y una brillante región de formación que es visible en la parte superior de esta imagen llamada la nebulosa de la Tarántula. La más brillante supernova de los tiempos modernos, SN1987A, explotó en la GNM.


El centro de la Galaxia.

Centro de la Vía Lactea

Centro de la Vía Lactea

El centro de la Vía Láctea se ve oscurecido en la luz visible por polvo oscuro que gira junto con las estrellas en el plano galáctico. Sin embargo, cuenta Ricardo Fernández Mercal que en el siglo XX se han desarrollado sensores capaces de detectar luz mucho más roja de la que el ojo humano puede ver, luz que se llama infrarroja.

Esta imagen muestra lo que sería el centro galáctico en tres bandas del rojo en el espectro infrarrojo cercano. Es el resultado de una combinación digital de datos tomados recientemente por los proyectos galácticos 2MASS y MSX.

En la luz infrarroja cercana (que se muestra en color azul) el polvo es menos opaco, por lo que muchas muchas estrellas rojas gigantes previamente ocultas se hacen visibles. En el infrarrojo medio (que se muestra en rojo) el polvo brilla mucho, pero nos permite un vistazo muy cercano a nuestro tumultuoso y misterioso centro galáctico.