Ricardo Fernandez Mercal


Acuarela estelar

Nebulosa BAT99-49

Ocultas tras estas gruesas nubes de polvo, las dos estrellas emiten iones y radiación de alta energía, que hacen que las nubes se fragmenten y resplandezcan según indica Ricardo Fernández Mercal.

La imagen, tomada por la unidad Melipal del telescopio VLT, del Observatorio Europeo del Sur, resuelve con espléndido detalle el complejo BAT99-49 de esta nebulosa. La luz emitida por los átomos de helio se registra en azules, la del oxígeno en verdes y la del hidrógeno en rojos.

Una de las estrellas de este dúo es del tipo enigmático Wolf-Rayet, mientras que la otra es una estrella O masiva. Agrega Ricardo Fernández que esta pareja estelar y su nebulosa se encuentran en la Gran Nube de Magallanes, la más grande de las galaxias-satélite de nuestra Vía Láctea.

Las estrellas Wolf-Rayet constituyen uno de los objetos más calientes del universo, mientras que las O son las más energéticas y masivas de la secuencia principal de evolución estelar.

Anuncios

Los protoplanetas y la formación de los planetas

Protoplanetas

Una gran cantidad de estrellas no son solitarias, sino que pertenecen a sistemas formados por dos o más estrellas, en los que puede resultar difícil la formación de planetas debido a la inexistencia de órbitas estables por lo que nos explica Ricardo Fernández Mercal: los protoplanetas se verían arrastrados en una y otra dirección por las influencias gravitatorias de las diferentes estrellas. En estos sistemas es probable que lo único que se forme sean pedazos de escombros cósmicos como los que existen en nuestro cinturón de asteroides.

El proceso de formación de planetas es muy eficiente según Ricardo Fernández. Inicialmente, las colisiones entre los planetésimos ocurren a baja velocidad, así que colisionan objetos que tienden a fusionarse y crecer. A una distancia Tierra-Sol típica, un objeto de 1 km tarda sólo unos 1000 años en crecer hasta 100 km. Otros 10.000 años producen protoplanetas de casi 1000 km de diámetro, los cuales crecen en 10.000 años más hasta protoplanetas de casi 2000 km de diámetro. Así, objetos del tamaño de la Luna pueden formarse en tan poco tiempo como 20.000 años.

A medida que los protoplanetas se hacen más grandes y masivos, su gravedad crece. Cuando algunos objetos alcanzan un tamaño de unos 1000 km, empiezan a atraer al resto de objetos más pequeños. La gravedad atrae a los acúmulos de roca del tamaño de asteroides, a velocidades cada vez más altas. Van tan rápido que cuando colisionan, no se fusionan sino que se pulverizan.

Así, concluye Ricardo Fernández Mercal que mientras los protoplanetas más grandes continúan creciendo, el resto se convierten mutuamente en polvo.


Omega Centauri: el cúmulo de estrellas más grande la galaxia.

Omega Centauri

Omega Centauri

Ricardo Fernández Mercal nos muestra la bola de estrellas más grande de nuestra Galaxia. Unos 10 millones de estrellas orbitan el centro de este cúmulo globular, llamado Omega Centauri, ya que este cúmulo globular orbita nuestro propio centro galáctico.

Evidencias recientes indican que Omega Centauri es, de lejos, el más masivo de los aproximadamente 150 cúmulos globulares conocidos en la Vía Láctea.

Omega Centauri, catalogado como NGC 5139, se expande unos 150 años luz y se encuentra a unos 15.000 años luz de distancia, y puede verse sin ayuda visual en la constelación de Centaurus.

Las estrellas en los cúmulos globulares son normalmente viejas, más rojas y menos masivas que nuestro Sol. Si se estudian esta clase cúmulos podemos averiguar no sólo la historia de nuestra Galaxia sino también los limites en la edad del Universo.