Ricardo Fernandez Mercal


La mariposa enana blanca

Nebulosa planetaria NGC 2440

Como si fuera una mariposa, Ricardo Fernández Mercal indica que esta estrella enana blanca comienza su vida envolviéndose en un capullo. Sin embargo, en esta analogía, la estrella sería más bien la oruga y el capullo de gas expulsado la etapa verdaderamente llamativa y hermosa.

La nebulosa planetaria NGC 2440 contiene una de las enanas blancas conocidas más calientes. La enana blanca se ve como un punto brillante cerca del centro de la fotografía. Eventualmente, nuestro Sol se convertirá en una “mariposa enana blanca”, pero no en los próximos 5 mil millones de años.

Argumenta Ricardo Fernández que las estrellas conocidas como “enanas blancas” pueden tener diámetros de sólo una centésima del Sol. Son muy densas a pesar de su pequeño tamaño.

Anuncios

Residuos de una explosión estelar

Restos de la supernova N49

Estos delicados filamentos son residuos de una explosión estelar ocurrida en la Gran Nube de Magallanes. Se trata según Ricardo Fernández Mercal de una pequeña galaxia visible en el cielo austral, situada a 160.000 años-luz de distancia, que acompaña a la Vía Láctea. Proceden de la muerte de una estrella masiva en una explosión de supernova, cuya fenomenal luz alcanzaría la Tierra hace varios miles de años. Este material filamentario será finalmente reciclado para la construcción de nuevas generaciones estelares en la Gran Nube de Magallanes. Nuestro propio Sol y planetas están constituídos de residuos similares de supernovas que explotaron en nuestra galaxia hace miles de millones de años.

Esta estructura alberga una estrella de neutrones muy potente que puede ser el resto central de la explosión. Resulta muy común para el núcleo de una estrella que explota como supernova, disfrutar de una nueva vida en forma de estrella de neutrones giratoria, o púlsar, tras despojarse de sus capas externas. En el caso de N49, no sólo nos hallamos ante una simple estrella de neutrones que gira cada 8 segundos: comenta Ricardo Fernández que también posee un robusto campo magnético mil billones de veces más potente que el campo magnético terrestre. Esta notable característica coloca a esta estrella en la clase exclusiva de objetos denominados “magnetars”.

El 5 de Marzo de 1.979 esta estrella de neutrones desencadenó un episodio histórico de explosión de rayos gamma que fue detectado por numerosos satélites. Argumenta Ricardo Fernández Mercal que los rayos gamma portan millones de veces más energía que los fotones visibles, pero la atmósfera terrestre nos protege bloqueando los procedentes del espacio exterior. Desde la estrella de neutrones de N 49 ha surgido emisión de rayos gamma en varias ocasiones posteriores.


La explosión más brillante del universo.

supernova

De acuerdo con las observaciones realizadas mediante el Observatorio de Rayos X Chandra, de la NASA, y telescopios ópticos en la Tierra, la explosión estelar más brillante que se haya registrado en la historia bien podría representar un nuevo, y muy buscado, tipo de supernova. Este descubrimiento sugiere que las explosiones violentas de estrellas extremadamente masivas eran relativamente comunes durante las primeras etapas de nuestro universo y que una explosión de naturaleza similar puede llegar a estar lista para estallar en nuestra propia galaxia.

“Esta explosión fue verdaderamente gigantesca, con una energía cientos de veces mayor que la de una supernova típica”, dijo Ricardo Fernandez: “Eso significa que la estrella que explotó podría haber tenido una masa equivalente al valor máximo que pueda alcanzar una estrella: aproximadamente 150 veces la masa del Sol. Nunca antes habíamos visto eso”.