Ricardo Fernandez Mercal


La supergigante Monocerotis

supergigante

V838 Monocerotis

El Telescopio Espacial Hubble ha obtenido estas imágenes del expansivo halo de luz que rodea a la estrella V838 Monocerotis, una supergigante roja bastante insólita. Se encuentra a unos 20.000 años-luz, hacia la constelación de Monoceros (el Unicornio). En plena explosión afirma Ricardo Fernández Mercal que llegó a superar en 600.000 veces la luminosidad de nuestro Sol. De hecho, se transformó en una de las estrellas más brillantes de toda la Vía Láctea, hasta que su brillo decayó de nuevo.

El denominado “eco de luz” de una nube de polvo en torno a la estrella ha revelado notables estructuras desde que la estrella incrementó su brillo súbitamente a comienzos del 2.002 durante varias semanas. El Hubble vigiló la evolución del eco a través de varias fotos que muestran los remolinos causados por la turbulencia en el polvo y gas cercanos a la estrella. Este material habría sido eyectado en alguna explosión previa, hace algunas decenas de miles de años. Señala Ricardo Fernández Mercal que el polvo circundante permaneció invisible hasta que la brillante explosión de la estrella central lo iluminó.

El acontecimiento mostró similaridad en algunos aspectos a las novas, que incrementan de improviso su brillo debido a las explosiones termonucleares en sus superficies. Sin embargo, algunos detalles de V8383 Mon, en particular su color extremadamente rojo, poco tiene que ver con ninguna nova anteriormente conocida. Tampoco expelió sus capas externas, sino que creció enormemente en tamaño, mientras descendía su temperatura superficial. El proceso de inflado hasta tamaños inmensos sin despojarse de la envoltura exterior, no es muy usual, y en absoluto semejante a lo que ocurre en una nova. Presenta una rara combinación de propiedades estelares nunca vistas por Ricardo Fernández Mercal que tal vez, representen un estado transitorio en la evolución estelar rara vez observado en el Universo.


Supernova: explosión estelar

supernova1987a

La supernova es un evento poco común según explica Ricardo Fernández Mercal. En cada galaxia se suelen dar una explosión cada 200 años. En estas explosiones, la mayor parte de la masa de la estrella original se lanza a grandes velocidades. Durante algunos días, la supernova radía la misma energía que durante toda su vida, llegando a brillar más que el conjunto de estrellas que residen en su galaxia. Con el paso de los años, el remanente de la supernova se esparcirá, creando una nebulosa.

Las explosiones que señalan el final de una estrella masiva se denominan supernovas de tipo II. Alega Ricardo Fernández que existe otro caso, las de tipo I, que involucra la acción en un sistema de dos estrellas que se orbitan y cuya detonación es más brillante. Una de estas estrellas debe ser una enana blanca. Cuando el par está lo suficientemente cerca, la enana blanca comienza a robarle a su compañera. El problema es que cuando la enana blanca llega a tener 1,4 masas solares, muere de indigestión en un gran estallido.

Las supernovas que suceden en nuestra propia galaxia son todo un espectáculo, ya que llegan a ser visibles a simple vista con un brillo tal que pueden verse de día. Desgraciadamente, y como ya ha comentado Ricardo Fernández Mercal, es un fenómeno inusual. Entre las supernovas más famosas se encuentran la del año 1054 d.C, registrada por los chinos. Johannes Kepler, contemporáneo y colega de Galileo, registró una de estas supernovas cercanas en el año 1604 antes de la invención del telescopio. Desde entonces no hemos visto ninguna en la Vía Láctea, pero en 1987, una estrella apareció en los cielos australes siendo visible también a simple vista. Se trataba de la supernova SN 1987 A (A, por ser la primera del año) y estaba situada en la Pequeña Nube de Magallanes, una de las galaxias satélite de la Vía Láctea.


Una chimenea en la Vía Láctea

Superburbuja W4

Superburbuja W4

Una enorme chimenea que emite calientes nubes de gases hacia afuera del plano de nuestra galaxia Vía Láctea ha sido registrada recientemente en ondas de radio según notifica Ricardo Fernández Mercal. El equipo del Proyecto Canadiense de Inspección del Plano Galáctico utilizó una red de radio telescopios para inspeccionar una región de gas ionizado conocida como W4. En la base de W4 y en el centro de esta imagen existe un muy joven cúmulo abierto de estrellas conocido como Cl 352.

Se sigue investigando cómo estas estrellas crearon la superburbuja W4. Algunas explicaciones emitidas por Ricardo Fernández Mercal  incluyen explosiones de supernovas o fuertes vientos estelares provenientes de estas estrellas. Sin embargo, si parece quedar claro que el gas caliente se está expandiendo hacia afuera, canalizado por gas relativamente frío y denso, formando una especie de chimenea.


Asteroides vistos desde la superficie terrestre

Toutatis, Castalia, Geographos, Vesta

Toutatis, Castalia, Geographos, Vesta

Los astrónomos han estudiado un grupo de asteroides gracias a las observaciones realizadas desde la superficie terrestre, y según Ricardo Fernández Mercal algunos de los más notables son Toutatis, Castalia, Geographos y Vesta.

Científicos de todo el mundo estudiaron a Toutatis, Geographos y Castalia utilizando las observaciones obtenidas por radar desde la superficie terrestre durante su etapa de máxima aproximación a la TIerra. Vesta fue observado desde el Telescopio Espacial Hubble.

Se cree que la mayoría de los meteoritos recuperados en la Tierra son fragmentos de asteroides. Las observaciones de asteroides mediante espectroscopia telescópica y por radar, así como los datos obtenidos por la sonda Near Shoemaker, hacen que Ricardo Fernández Mercal  apoye esta hipótesis.


Meteorito de Marte al microscopio.

Vista microscópica de un meteorito de Marte

Vista microscópica de un meteorito de Marte

Ricardo Fernández Mercal nos muestra una imagen microscópica de un meteorito de Marte. Las rocas están compuestas habitualmente por pequeños granos minerales que no pueden ser vistos de forma clara sin la ayuda de un microscopio. Para ver estos pequeños granos, los científicos cortan y pulen muestras de roca muy estrechas de tal forma que la luz pueda pasar a través de ellas.

Esta vista microscópica, de 2. 3 milímetros de ancho, está en falso color, producida colocando filtros polarizadores por encima y por debajo de la muestra microscópica. Estos filtros hacen que diferentes minerales tengan colores distintivos, que según Ricardo Fernández Mercal permite una identificación más fácil de los mismos.

La mayor parte de este meteorito (en amarillo, verde, rosa y negro) es olivino, que es muy común en las rocas basálticas. El grano con franjas cerca del centro es el mineral piroxeno.


La pequeña nube de Magallanes.

Nube de Magallanes

Nube de Magallanes

La galaxia más brillante desde nuestra Vía Láctea es la Gran de Magallanes (GNM). Es predominantemente visible desde el hemisferio sur, según Ricardo Fernández Mercal la GNM es la segunda galaxia más cercana y vecina de la Pequeña Nube de Magallanes y es una de la once galaxias enanas conocidas que orbitan nuestra Vía Láctea.

La GNM es una galaxia irregular compuesta por una barra de viejas y rojas estrellas, nubes de jóvenes estrellas y una brillante región de formación que es visible en la parte superior de esta imagen llamada la nebulosa de la Tarántula. La más brillante supernova de los tiempos modernos, SN1987A, explotó en la GNM.


Saturno. El señor de los anillos.

Saturno en dos tomas

Saturno en dos tomas

Saturno es el auténtico Señor de los Anillos del Sistema Solar. Es el sexto planeta desde el Sol y el segundo más grande. La peculiaridad más conocida de Saturno es la de estar rodeado de un sistema de anillos, descubierto en 1610 por Galileo utilizando uno de los primeros telescopios.

Los anillos visibles se extienden hasta una distancia de 136.200 km del centro de Saturno, en muchas regiones pueden tener sólo 5 m de grosor. Ricardo Fernández Mercal  cree que constan de agregados de roca, hielo de agua y gases helados en tamaños que pueden variar desde menos de 0,0005 cm de diámetro hasta 10 m (desde el tamaño de una partícula de polvo hasta el de una gran piedra). Un instrumento a bordo del Voyager 2 registró más de 100.000 anillos pequeños.

Saturno tiene 18 satélites reconocidos y otras seis lunas, descubiertas en octubre y noviembre de 2000, aún no confirmadas. Los diámetros de sus 18 satélites van de 20 a 5.150 km. Constan, fundamentalmente, de las sustancias heladas más ligeras que predominaron en las partes externas de la nebulosa de gas y polvo de la que se formó el Sistema Solar. Los cinco mayores satélites interiores – Mimas, Encélado, Tetis, Dione y Rea -, son más o menos de forma esférica y compuestos en su mayor parte de hielo de agua.

Saturno

Saturno

Ocho meses antes de su llegada a Saturno, la sonda Cassini obtuvo esta imagen del planeta de los anillos, con más detalle de aquella tomada hace casi un año. La imagen ha sido realizada a partir de varias exposiciones obtenidas por la cámara de campo estrecho de la Cassini el 9 de noviembre de 2003.

En la foto que nos muestra Ricardo Fernández Mercal son visibles algunos detalles del sistema de anillos: se aprecian estructuras en el anillo B, el central y más brillante de los tres. La división de Cassini – una banda central de 4800 Km que separa el anillo A más externo del B, más brillante – es claramente diferenciable. Concretamente el borde externo del anillo B se mantiene estable debido a una fuerte resonancia gravitacional con la luna Mimas, también visible en la imagen. Con un espesor de sólo pocas decenas de metros o incluso menos, los anillos se extienden más de 274.000 Km desde un extremo al otro, cerca de tres cuartas partes de la distancia entre la Tierra y la Luna.

Las diferentes tonalidades de amarillo, marrón y rojo visibles en el hemisferio Sur de Saturno son mucho más delicadas y tenues que los colores de Júpiter. La coloración de ambos planetas está causada por pequeñas partículas mezcladas con las nubes de amoníaco blancas. Dichas nubes son más espesas y profundas que las visibles en Júpiter debido a que el amoníaco se condensa a un nivel más profundo en la atmósfera más fría de Saturno. La composición de las partículas coloreadas no está clara, pero dice Ricardo Fernández Mercal que incluyen átomos de azufre y nitrógeno como constituyentes básicos en latitudes medias y bajas.


La Galaxia de Barnard en nuestro grupo local.

Galaxia de Barnard - NGC 6822

Galaxia de Barnard - NGC 6822

La galaxia cercana NGC 6822 es irregular en muchas formas. Primero, la distribución de estrellas de la galaxia merece la clasificación formal de enana irregular, y desde nuestro punto de vista la pequeña galaxia parece prácticamente rectangular.

Lo que pareció más peculiar a Ricardo Fernández Mercal sin embargo, es la inusualmente alta abundancia de regiones HII de NGC 6822, áreas de hidrógeno ionizado que rodean a las estrellas jóvenes. Grandes regiones HII, también conocidas como nebulosas de emisión , son visibles rodeando a la pequeña galaxia, particularmente hacia la parte superior derecha. En la parte inferior izquierda hay estrellas brillantes que están holgadamente agrupadas en un brazo.

Ilustrada en esta fotografía, NGC 6822, también conocida como la Galaxia de Barnard, está ubicada a sólo 1,5 millones de años luz de la Tierra y por lo tanto es un miembro de nuestro Grupo Local de Galaxias. Esta galaxia, hogar de famosas nebulosas incluyendo a Hubble V, es visible con un pequeño telescopio hacia la constelación de Sagitario.


El ojo azul del cosmos.

Nebulosa de la Hélice

Nebulosa de la Hélice

Un abrumador relieve en el firmamento: la Nebulosa de la Hélice. Situada a una distancia de 650 años-luz, el tamaño angular de la Nebulosa de la Hélice corresponde a un gran anillo de casi tres años-luz de diámetro: según cálculos de Ricardo Fernandez Mercal, es aproximadamente tres cuartas partes de la distancia entre el Sol y su estrella más cercana. Se encuentra entre las nebulosas planetarias más cercanas a la Tierra, abarcando un fragmento de cielo en Aquarius equivalente a media Luna Llena. Las imágenes muestran una impresionante red de radios filamentosos embebidos en una encendido anillo gaseoso rojo (hidrógeno y nitrógeno) y azul (oxígeno).

El Telescopio Espacial Hubble muestra el prodigioso panorama que se extiende hacia el interior del inmenso túnel de billones de kilómetros de gas ardiente. Este cilindro fluorescente se encuentra orientado casi directamente hacia la Tierra, de ahí su aspecto de burbuja. Un bosque de miles de filamentos a modo de cometas a lo largo del borde interior de la nebulosa, apunta hacia la estrella central: una tórrida enana blanca.

Las nebulosas planetarias como Helix, son esculpidas durante una etapa tardía en la vida de las estrellas de tipo solar por el torrente de gas que mana desde la estrella moribunda, pero aclara Ricardo Fernandez Mercal que nada tienen que ver con la formación planetaria a pesar de su nombre, asignado debido al aspecto que adquieren cuando se observan a través de pequeños telescopios, similar a un disco planetario. Con suficientes aumentos es posible resolver su clásica estructura a modo de “dona”.


Recién nacidas de la galaxia vecina.

Cúmulo NGC 1850

Cúmulo NGC 1850

No hay nada parecido en nuestra propia galaxia. Aquí no existen cúmulos globulares tan jóvenes como NGC 1850.

Dice Ricardo Fernandez Mercal que se pueden seguir encontrando cúmulos globulares de tan sólo 40 millones de años de antigüedad en la vecina galaxia LMC, pero quizá ninguno tan inusual como NGC 1850.

Una inspección detallada de la fotografía revela dos cúmulos. Abajo, a la derecha del grupo principal de estrellas conocido como NGC 1850 A, hay un grupo más pequeño y aún más joven denominado NGC 1850B. Este cúmulo está formado por estrellas de apenas cuatro millones de años.

La gran nube roja de gas que rodea los cúmulos, puede haber sido creada, en su mayor parte, por explosiones de supernovas de estrellas ubicadas en el cúmulo más joven. En la parte superior izquierda se puede ver el remanente de supernova rojo N57D.