Ricardo Fernandez Mercal



Nuestro satélite natural.

La Luna

La Luna

A mediados del siglo XVII, Galileo y otros astrónomos realizaron observaciones de la Luna a través del telescopio y descubrieron muchos cráteres. Desde entonces, y dada su proximidad, ha sido el objeto espacial más estudiado. Ricardo Fernández Mercal argumenta que el conocimiento actual de la Luna es mayor que el del resto de los objetos del Sistema Solar exceptuando la Tierra.

La Luna está a 384,403 kilómetros de la Tierra. Su diámetro es 3,476 kilómetros. Tanto la rotación de la Luna como su órbita alrededor de la TIerra duran 27 días, 7 horas y 43 minutos. Esta rotación síncrona está causada por la distribución asimétrica de la masa de la luna, lo que ha permitido a la gravedad terrestre mantener un hemisferio lunar permanentemente girado hacia la Tierra.

La Luna ha sido fuertemente bombardeada por los meteoritos, lo que origina que muchas de las rocas de la antigua corteza se hayan mezclado, fundido o enterrado. Los oscuros mares, con relativamente pocos cráteres, cubren aproximadamente el 16% de la superficie lunar y se concentran en el lado cercano de la Luna, principalmente dentro de las cuencas de impacto. La cara oculta de la luna sólo ha sido observada a partir de los viajes espaciales.

Esta foto de la Luna fue tomada por la tripulación del Apollo 17 durante su paso por detrás de la Tierra en el viaje de vuelta a casa, después de un alunizaje exitoso en Diciembre de 1972.

Superficie de la Luna

Superficie de la Luna

La Luna está casi totalmente privada de atmósfera, inherte y prácticamente inmutable desde la época en que se formó la actual corteza, hace tres mil millones de años. Es un lugar donde se conservan los testimonios de hechos que se remontan a los orígenes del Sistema Solar.

Según Ricardo Fernández Mercal la falta de atmósfera causa la gran diferencia térmica que existe entre las partes de la Luna expuestas al Sol, más de 100 grados, y las que están en sombra, que pueden llegar a los 150 bajo cero.

La primera diferencia que se nota observando a simple vista la superficie de nuestro satélite natural, es la existencia de regiones más oscuras en un contexto global más claro, conocidas como mares y tierras. Pero en la Luna no hay trazas de agua o, por lo menos, no ha sido encontrada hasta ahora. Los mares lunares tienen nombres como Océano de las Tempestades o Mar de la Tranquilidad.

Si observamos la Luna con la ayuda de un instrumento óptico veremos también muchos cráteres, provocados por la lluvia de bloques de diferente tamaño que asolaban al Sistema Solar en la época de la formación de los planetas, cuando la lluvia de asteroides y meteoritos era más intensa. Sólo los cuerpos con poca o ninguna atmósfera los han conservado intactos. Hoy los meteoritos continúan cayendo sobre la Luna, pero a un ritmo enormemente más bajo.


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